domingo, 28 de noviembre de 2010

“El plan moro”: Almanzor.

“El plan moro”: Almanzor.

Navazo011108 (124) Fue bajar del “Republicano” y pensar en lo siguiente que haríamos, decidido: El Almanzor. Eso fue un 10 de noviembre de 2008 y 7 meses después Fernando, Lolo y yo estábamos a las 6:00 de la mañana con las mochilas preparadas para iniciar nuestro viaje a la Sierra de Gredos en Ávila con la intención de subir el Almanzor. La cosa prometía, la carretera magnífica, paramos a tomar café en Cáceres y después más tarde una cervecita en Hoyo del Espino, ya en pleno corazón de la Sierra de Gredos, para las 12 estábamos en la plataforma aparcando el coche y preparando el equipo después de recorrer 550 km.

¡La cosa pintaba muy bien!, demasiado calor quizás, pero todo estaba saliendo a pedir de boca. Echamos en falta muchísimo a Chico y Oscar, casi todo el camino nos íbamos acordando de ellos. Lo primero que nos sorprendió es la cantidad de gente que había, y de todas las edades!, una ruta en tonos desérticos por una especie de calzada romana que destrozaba un poquito los tobillos y carente de árboles. El sol nos estaba clip_image002quemando, gracias a que llevábamos protección nos pudimos librar un poco de la “quema”, y las fuentes que nos encontramos. La primera fuente a la que llegamos llamada “Fuente de los cavadores” nos sirvió de primera parada y avituallamiento, agua tremendamente fría. Preguntamos a una chica cuanto quedaba para llegar a los Altos de los Barrerones (punto más alto de desnivel antes de iniciar el descenso hasta la laguna grande) y nos dijo que unos 20 minutos. Efectivamente en poco menos de ese tiempo pudimos contemplar como el circo de Gredos iba apareciendo delante de nuestros ojos según íbamos avanzando, un Circo de Gredos tan bonito que es difícil de describir. La emoción del momento se masticaba en el aire. En poco más de una hora y 45 minutos ya estábamos en los Altos de los Barrerones. De nuevo una miniparada para contemplar la panorámica e iniciar el descenso hasta la laguna grande.

El descenso hasta la laguna grande y posteriormente Refugio del Elola lo hicimos muy tranquilos, teníamos tiempo de sobra, el plan era pasar la tarde por los alrededores del refugio y tumbarnos junto al lago así que no teníamos prisa. Para las 14:30 ya habíamos llegado a la segunda clip_image004fuente “Fuente de los barrerones” (Fernando pasó por al lado y no la vio siquiera). Por fin sobre las 16:00 llegamos al lago, ¡qué maravilla!, qué agua tan cristalina, llamaba mucho la atención ver como la gente se tumbaba a la orilla del lago a tomar el sol, los críos jugaban por allí como si estuviéramos en la playa. El Plan Moro iba según lo previsto (Me encanta que los planes salgan bien!). Pasamos una tarde inolvidable, vimos cascadas de agua cristalina, los caballos del refugio, cabras monteses, en fin las fotos lo dicen todo. Lolo se dio una vuelta por los alrededores e incluso se atrevió a meter los pies en el agua (heladísima!) hizo 2 millones de fotos y después acabamos los tres tumbados en la pradera disfrutando de un paisaje inigualable en el que abundaban las cabras montesas y los lagartos. Fue aquí cuando vimos llegar a una familia con dos niñas pequeñas, una de cinco años y otra de 2 años y medio!!!, la de cinco años nos dijo su padre que había llegado hasta allí caminando, increíble! Y la otra en una silla-mochila. Qué maravilla poder disfrutar con tus hijos y tu mujer de aquel paraje.  

Ya sobre las 9 fuimos a cenar al refugio. La verdad es que la cena no clip_image006estuvo nada mal, una buena sopa y algo de carne e incluso postre, cena que compartimos con otro grupo de montañeros que casualmente eran de Sevilla y de nuestro barrio (Qué chico es el mundo!). Justo después a la cama dónde Fernando inició su rondita de chistes que me hicieron (como siempre) llorar de risa, ¿Lolo tu dónde estabas? Ah si…. ya me acuerdo. Los guiris que dormían junto a nosotros no se enteraron de los chistes obviamente y aquello duró lo que duró, porque llegó un ….. y nos cortó el rollo con un típico “… shcsss a dormir!”.

El día siguiente era el día clave, el día que íbamos a subir al Almanzor. Nos levantamos a las 6:00, desayunamos y a las 7:00 ya estábamos dirección de la hoya Antón. A las 8 en la portilla Bermeja y a las 9:00 ya en la portilla del crampón, el camino aunque con bastante desnivel se hizo muy bien, solo llevábamos una mochila que nos íbamos turnando y llegados a este punto la cosa se complicó un poco. Nos encontramos con un nevero en la embocadura de la portilla, nos tuvimos que poner los crampones puesto que era irremediable. En ese momento Fernando dijo que le dolía el tobillo demasiado y que no quería seguir, que aquella era su cumbre, tenía un clip_image008esguince. Yo, ya que tenía los crampones puestos decidí terminar de subir la portilla para ver qué había al otro lado. Una vez allí pude ver la ruta hasta la cumbre, un camino delicado y arriesgado que tenía claro que no iba a recorrer en solitario, aunque solo fueran unos metros. En ese momento escuché como mi hermano decía que iba a subir, yo le contesté que no lo hiciera, que el nevero estaba regular y que era arriesgado y que al fin y al cabo yo tenía pensado bajar, ya que no tenía en mente subir allí solo. Estaba claro que mi cumbre, nuestra cumbre, iba a ser la misma que hizo Fernando en el año 2002. Ahora se que no es una mala cumbre que me siento satisfecho de lo que hicimos, que llegar hasta allí fue toda una hazaña y que no nos gusta el riesgo. Seguramente la forma más apropiada de pasar desde la portilla del crampón hasta la cumbre sea una cordada, aunque no será la más alpina, lo que si tengo claro es que esa es mi cumbre y que lo hubiera pasado mal viendo pasar por allí a mi hermano Lolo y mi amigo Fernando. Una vez que descendí hasta el punto en el que estaban ellos pudimos ver como un grupo de unas 6 o 7 personas subían hasta dónde nosotros (por cierto con un ritmo increíble!). Aprovechamos y sacamos nuestra bandera para que en la estrechez y lo escarpado del terreno uno de ellos nos hiciera una foto. Los chavales no venían provistos de crampones por lo que pasar por el clip_image012nevero iba a ser imposible. Decidieron bajar y subir por la portilla Bermeja para dar la vuelta completa y hacer cumbre. Uno de ellos nos preguntó que si podía bajar con nosotros puesto que para él aquella también iba a ser su cumbre. Víctor, que así se llamaba, nos acompañó con paciencia (el ritmo era lento) hasta el refugio. Por el camino el descenso para mi fue un poco complicado ya que no me sentía seguro por la nieve con las botas, demasiados resbalones, no era muy normal y para colmo mi cámara saltó por los aires para ir a caer en el interior de una rimaya de la que me costó sacarla. Víctor venía conmigo por una zona descarnada, Fernando y Lolo tiraron por los neveros y consiguieron bajar a mejor ritmo que nosotros. Finalmente llegamos juntos al refugio a las 11 am dónde muy amablemente Víctor nos invitó a unas cervecitas y compartimos unas risas, poco después se despidió de nosotros e inicio su camino de vuelta con otros compañeros que habían decidido no subir.

Poco tiempo después iniciamos nuestra vuelta hacia el coche. Yo tenía el presentimiento de que la subida desde el lago hasta los barrerones me iba a costar, y así fue, el ritmo que impuso Fernando fue excelente, a pesar de su lesión, no había forma de aguantarle. Lolo y yo tuvimos que hacer un gran esfuerzo para llegar hasta arriba, personalmente creo que clip_image010el peso de la mochila me estuvo haciendo mella, y por fin la bajada fue mucho mejor. No quiero dejar pasar la ocasión de admirar y alabar la fortaleza física y psíquica que mostró Fernando en esos momentos. Una vez en el coche, nos cambiamos, recogimos todo el material y fuimos derechos al pueblo para tomar unas cervezas y charlar un poco antes de emprender el largo camino de vuelta hasta Sevilla. 4 horas y media tardamos en recorrer los 550 km que separan Hoyo del Espino de Sevilla. Paramos 20 minutos a tomar café (en el mismo bar que a la ida, casualidades de la vida). Fernando pasó gran parte del trayecto descansando ya que el esfuerzo había sido tremendo teniendo en  cuenta su esguince de tobillo. Llegamos a Sevilla sobre las 11:00 pm sino recuerdo mal, con otra experiencia en nuestras espaldas, unas vivencias inolvidables y las ganas de volver a la montaña cuanto antes. Felicidades a todos por la gesta. Perdonad si me he extendido demasiado, y seguro que he olvidado cosas.

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Mohicano Arriba PaChiLoFeOs!!!

El Mohicano.

 

Fotos de las reuniones para Almanzor:

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Reunión 21/05/2009

DSCN3186

Reunión 04/06/2009