sábado, 10 de mayo de 2014

“Como aves, rozando el horizonte…” Pachilofeando. …más allá de una crónica.



Qué difícil se hace escribir una crónica cuando tienes tanto dentro y más cuando quieres incluir una parte del sentimiento de todos… pues resolvemos con un “más allá de una crónica” y vámonos que nos vamos… ;)

El pasado sábado 26 de abril de 2014 continuamos con la “II Edición de Horizonte de Ilusión”, esta vez con la Fundación Virgen del Rocío de Triana, de Castilleja de la Cuesta, contando con un total de 12 residentes (Fernando, Antonia, Asun, Mercedes, Enrique, Eugenio, Jonathan, José Mª, MªDolores, MªCarmen, Narciso y Óscar), 6 voluntarios de la Fundación Triana (Nacho, Vivian, Celia, Inma, Toñi, Marta) y nuestros 10 voluntarios Pachilofeos (Paco, Rafa, Alfredo, Óscar, José Luis, Jordi, Sergio, Paloma, Nico, David),  la colaboración imprescindible de Participación ciudadana del Ayuntamiento de Sevilla, para que esta actividad cumpliera su objetivo: coste cero, con la concesión de un autobús, así como la inestimable ayuda de 4 personas de la Asociación Andaluza de Voluntarios de Protección Civil, (José Luis, Jesús David, Francisco José y Juanlu, Pachilofeo también).


Autobús antes de salir.
Emprendimos el viaje desde Sevilla, los voluntarios de Pachilofeos, rumbo a la Fundación. Con toda la ilusión y los nervios que merecía la ocasión, ya que la I Edición se realizó en una ruta de senderismo y en esta ocasión realizaríamos la primera de montañismo, que suponía un reto más. Llegamos a por los chavales. Realizamos las presentaciones previas. Con los equipos ya organizados, recogimos las mochilas y el material y continuamos el viaje rumbo a la sierra gaditana de Grazalema. Nuestro objetivo: subir a la cumbre de Cerro Coros,  con una altura de 1.327 metros sobre el nivel del mar, situado en el Puerto de las Palomas.
El camino en el autobús, fue un punto de encuentro y de convivencia entre todos los participantes de la actividad. Ir conociéndonos en esta primera fase de manera “tímida” como todas las relaciones que se empiezan…¡hasta que se nos arrancó Mercedes! con su arte cantando Sevillanas y acompañada por todos los que estábamos… buenas risas para el recuerdo.

Foto desde el Puerto de las Palomas.
Llegamos a nuestro destino: el Puerto de las Palomas. Un día fantástico con un sol increíble, sin frío, ni viento ni calor, que nos acompañó durante toda la jornada. Una primera parada antes de comenzar el camino, bebiendo agua, tomando un tentempié, poniéndonos crema, etc.
Una vez que estábamos todos listos comenzamos la ascensión a la cumbre. Separados en 4 grupos y con una distancia entre ellos de unos 5 metros por seguridad, el camino discurrió de manera tranquila, con el control continuo por parte de la Asociación Andaluza de voluntarios de Protección Civil y de la persona de Pachilofeos, Paco,  que pivotaba constantemente entre los grupos. Vimos aves, paisajes preciosos, superamos los miedos a las alturas, el cansancio, y todo lo que se ponía por delante, algunas cosas aparentemente como pequeñas dificultades, pero que para algunos de los residentes eran retos importantísimos ese día. Realizamos paradas para tomar aire y disfrutar del momento. La ilusión y las caras lo decían todo. Óscar nos cuenta que le enseñó a manejar los palos a Lola y ella se reía porque él le dijo que se parecía a “Calleja”… Alfredo dice que Mercedes que no se separó de él ni un momento le decía: “Alfredo ¿dónde estás?, ¡ven conmigo!”.
Llegamos a la cumbre. Miradas que se cruzaban, sonrisas, alegrías… el esfuerzo dio su fruto. Allí estábamos todos con la satisfacción de un logro compartido.
José Luis recuerda que Fernando no soltó de la mano a Enrique en todo el ascenso, un colaborador más y como nota simpática el detalle de José María, que estuvo sembrado tras mirar por los prismáticos, intentando coger la montaña con la mano sin bajar los prismáticos y darle un pellizco. O la sonrisa de oreja a oreja de Enrique mirando con los prismáticos.
Nos hicimos las fotos en el vértice geodésico de manera individual y en grupo. Paco que subió uno a uno al vértice para la foto, se quedó con la sensación de miedo que percibía en ellos cuando los subía. Pero también sintió una confianza ciega por su parte y que le regalaron de manera absolutamente gratuita.
En la cumbre el día era tan bueno que nos sentamos a disfrutar de las maravillosas vistas y de la compañía. Las voluntarias y voluntarios de la Fundación reflejaban su alegría en la cumbre, impresionados con el paisaje majestuoso de la Sierra Gaditana, el pantano de Zahara y el Gastor, los picos de Torreón, San Cristobal, Simancón, Reloj, Grajas y Lagarín y Algodonales a lo lejos, pero sobre todo, muy orgullosos de sus chavales.
Foto del grupo en cumbre (faltan los voluntarios de AAVPC)


AAVPC
Aún nos quedaba el descenso para culminar la actividad, así que fuimos bajando poco a poco, haciendo caso de las indicaciones que tanto Paco como Juanlu nos hacían para tomar el mejor camino y el más seguro. Las risas nos seguían acompañando. Rafa cuenta cómo Jonathan le decía “¿tú eres mi amigo? ¿Y Sergio es mi tío? Entonces, ¿las niñas de Sergio son mis primas?”.. Y es que Jonathan estaba emocionado también. Se portó como el resto, fantásticamente bien. ¡Es un apasionado de los disfraces!
Al final del sendero, Juanlu contaba que le sorprendió la actividad porque la dificultad para subir era considerable y la actitud de los chavales fue muy buena y estaban muy tranquilos y Jordi destacaba algo precioso, que Asun y Eugenio no se soltaron las manos ni en la subida ni en la bajada. Amor incondicional el que mostraban y que le transmitieron.
Ya de nuevo en el Puerto de las Palomas, tomamos rumbo al área recreativa Los Llanos del Campo. Buscamos un sitio donde sentarnos y preparar el picnic. Antes de que tuviéramos las mochilas sobre las mesas, los chavales ya estaban con su segundo bocata… ¡menudas energías!. Los voluntarios de la Fundación habían preparado algunas cosas para el picnic como una riquísima ensaladilla rusa de Vivian, el bizcocho de Toñi y por supuesto las fantásticas tartas de oblea y chocolate que hicieron Antonia y Lola.

Antonia y Lola orgullosas de su deliciosa tarta.
Pasamos un rato fantástico entre todos, con las cosas que les íbamos contando, José María y Sergio con sus complicidades que nos hicieron reír muchísimo, la risa nerviosa de Óscar con las bromas de los tatoos, los medio “engaños” para poder repetir tarta, Mercedes tumbada completamente con la cabeza verticalmente hacia el suelo, los balonazos de Jonathan y sus carreras repentinas, MªCarmen y Narci siempre juntos y un sinfín de anécdotas que faltarían páginas para rellenar esta crónica…
Después del merecido descanso, nos preparamos para salir rumbo a una preciosa y antigua aceitera llamada El Vínculo, donde nos esperaba nuestro guía y encargado de la misma, Juan, que nos hizo un recorrido a las instalaciones. La visita fue muy agradable y como culmen nos invitaron a una merienda de pan con aceite,  zumos y café. Se portaron de maravilla.  
Desde allí, una maravillosa instantánea de Nico con Óscar como dos abuelitos tomando un trocito de bizcocho de Toñi y  la foto de grupo con Enrique pasando por delante de todos en el momento clave…genial.

Enrique buscando su sitio en el grupo.
Una vez terminadas las fotos de grupo y en el horario previsto, nos fuimos al autobús rumbo al final de esta II Edición de Horizonte de Ilusión, a la Fundación Triana. El viaje de regreso, ya fue con una complicidad que el día nos había regalado, fantástica. Conversaciones con ellos, planificando nuevas sinergias y nuevas relaciones que perdurarán en el tiempo. Y es que es normal que a David le llamara la atención lo que se quieren entre ellos y lo mucho que se cuidan…
En la despedida coincidimos varios en la actitud de Fernando, en ese beso y ese abrazo que nos dio a cada uno y con la misma ilusión: la de volver a la montaña con nosotros. (y así lo haremos Fernando). Igualmente, las caras de todos los residentes y del resto de los participantes. Los abrazos, los besos, las miradas…la alegría y como dice nuestro proyecto, la ILUSIÓN.
Nico comentaba que para él había sido una experiencia muy enriquecedora. “Cada vez tengo más claro que deberíamos aprender mucho de ellos, son simpáticos, alegres, pero sobretodo, son sinceros hasta límites que no se conocen en la sociedad actual”. Y coincidimos con José Luis que todo lo que se da de manera desinteresada, altruista, tiene su recompensa. Energía positiva atrae energía positiva. Y Sergio que se queda con la sensación de grandeza, convivencia plena y gratitud. Ver cómo reaccionaron tanto los niños como sus cuidadores no tiene precio. Y dice literalmente algo que todos compartimos, “Gracias por permitir haberles hecho sentirse como aves rozando el horizonte” (de ahí el título).
Gracias a todos y a todas por una jornada tan fantástica. Como las buenas sagas, continuará… así que no olvidéis seguir “Pachilofeando” y sobre todo el “Love, love, love”…
Pachilofeos, ¿Cuál es vuestro oficio?
Ahuuuu ahuuuu ahuuuuu!!!

Os quiero, ya lo sabéis ¿no?...po eso.

La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad así como por la honra se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres ”.
Don Quijote de la Mancha. Miguel de Cervantes

 (… gracias Sergio)




Paloma Cano
Responsable de Deporte para personas con Discapacidad



El sábado día 17 de mayo, Paloma Cano realizará una ponencia sobre nuestro programa Horizonte de Ilusión en unas jornadas organizadas por el Comité de Discapacidad del Área Social de la Federación Andaluza de Montañismo en Víznar (Granada).








El próximo día 20 de junio, proyectaremos en la Fundación Ntra. Sra. del Rocío de Triana un Fotovideo de la actividad, todos los pachilofeos están invitados. Si no lo eres y quieres asistir, pregúntanos. A partir de ese día, todas las fotos y videos de la actividad, incluido el Fotovideo, estarán disponibles en esta web.






Aparición en prensa (Estadio Deportivo) de la actividad: