lunes, 9 de octubre de 2017

"Sin dolor no hay gloria", Almanzor


Nuestros compañeros y pareja Isabel y Nico decidieron realizar el ascenso a la cumbre del Almanzor, la cual hollaron. Es la tercera vez que Pachilofeos toca la sierra de Gredos este año, y con dos cumbres en el Almanzor y otra en el Morezón.


Isabel nos ha escrito una pequeña crónica de su experiencia en la Sierra de Gredos:

7 de octubre 2017. La aventura del Almanzor. 

Salimos del hotel a 0 grados a eso de las 09:30, llegamos a la plataforma y sobre las 10:00 comenzamos la aventura. Hacia un día precioso, totalmente despejado. 


Laguna Grande de Gredos
Iniciamos una pequeña y preciosa subida hasta los Barrerones, allí divisamos el objetivo y la bella laguna grande, algo escasa de agua por las leves precipitaciones. Seguimos avanzando con la laguna a nuestra derecha hasta alcanzar el refugio Elola, actualmente renombrado como refugio de la laguna grande, fue entonces cuando paramos para prepararnos a subir la gran pedrera. 


Subiendo por la portilla
Una vez recargadas las pilas con un tentempié y beber abundante agua, comenzamos la subida hacia la Portilla Bermeja, una enorme pedrera en longitud y también grandes en la altura de sus piedras, me resultó personalmente muy larga. Una vez finalizada, hicimos una trepada bastante bonita hasta la cumbre. Que decir de las vistas a una altura de 2.592 msnm impresionantes. Después de contemplar el horizonte y varias fotos en la cumbre, comenzamos el descenso con algunos pasos precisos. 


Con el helicóptero de rescate atrás
Poco a poco llegamos a la Portilla del Crampón, allí paramos a almorzar y rápidamente comenzamos el descenso. Si largo se me hizo la pedrera al subir, más larga y dura al bajar, me dolían las rodillas. Durante la bajada, fuimos testigos de un rescate en helicóptero poco antes de llegar de nuevo al refugio. Y al llegar a éste, si maravillosas me parecieron las vistas a la ida, a la vuelta era aún más bellas, había unos colores en el cielo.... 

Comenzamos la subida hasta los Barrerones de nuevo, con una gran sonrisa y sin dolor por la gran actividad q habíamos realizado. Después, seguimos bajando hasta el coche al lado de algunas vacas y toros mansos q pastaban tranquilamente a nuestro paso. A solo 2 km antes de llegar a la plataforma encendimos los frontales ya que casi no había luz y así llegamos al coche sobre las 21:00 aproximadamente. 

Tras 11 horas de actividad me sentía cansada pero satisfecha, sin dolor no hay gloria.