miércoles, 6 de abril de 2011

Carta al Veleta.

Porque si una imagen vale mas que mil palabras, vivirla vale mas que mil estampas.
No sólo me quedo con las maravillosas vistas que hemos disfrutado, también me quedo con el sonido de los crampones contra el blanco, el de los esquiadores surcando las pistas a toda velocidad, con el tacto del viento que empujaba muy
fuerte, con el de la helada nieve en mis manos, con el olor de la montaña nevada,... y con el sabor del puchero. Esta expedición ha requerido los cinco sentidos y yo lo agradezco.
No nos lo puso fácil el Veleta.

No nos lo pusiste nada fácil, Veleta. Te aliaste con tu amigo el viento, ese que te peina cada día y te deja tan bonito, para que nuestro esfuerzo en 'conquistarte' fuera aún mayor del que por sí solo ya te mereces.
Algunos de nosotros ya te conocían. Otros, como yo, no teníamos todavía el placer. Sólo uno de los nuevos se ha quedado sin poder mirarte a la cara, a los ojos directamente, a apenas unos 250 metros (ahí está Paco, siempre al quite, para demostrártelo), y tú sabes, tan bien como él, que te ha conquistado. Sabes que lo ha dado todo y eso, al fin y al cabo, es lo que a ti te vale para sentir que así ha sido. José Antonio, él ya lo sabe, debes estar muy orgulloso. De dos de los que te visitaron en mayo del 2003, decirte que la razón y el corazón, la lógica y el compañerismo, han impedido que pudieran darte un abrazo. Fueron decisiones tan maduras y generosas como difíciles. Tú ya sabes las razones. Muchos recuerdos de parte de Óscar y Paco. Te tienen un grandísimo cariño... si supieras como habla Óscar de ti... eres su montaña y siempre lo serás.
¿Y qué me dices de Ale, Lolo y Rafa? Unos verdaderos máquinas, ¿verdad? Ya verás las fotos que ha sacado de ti Rafa, todavía no las he visto, pero seguro que te encantan. Se fue a asomarse por tu cara norte, para contarte sus cosas y fotografiarte y grabarte. Ale te ha sorprendido tanto a tí, como a todos los demás. Y no sólo por su fuerza, sino por su integración y adaptación con el grupo. Genial Ale. ¿Y Lolo? Yo lo he visto fuerte como nunca. Tú sabes que tenía una dedicatoria muy especial y no iba a fallar. Ya podías aliarte con la lluvia, que no ibas a poder con él.
Por último, ¿qué te ha parecido Mari? La esposa de tu queridísimo amigo Fernando. ¿Sabes las ganas que tenían los dos de hacer esto juntos? Él por ella y ella por él. Las ganas que tenían de compartir ese momento de gloria, de compartir esa recompensa de poder estar contigo allí arriba tras haber realizado un enorme esfuerzo. Por cierto, ¿sabes que ella es mi prima? Fernando y Óscar también lo son, pero Mari es sangre de mi sangre, es Suárez, y también estoy orgullosísimo de lo que ha hecho. Y de Fernando, aunque el año pasado pudiste observar desde tu privilegiada posición cómo decía que había cumplido su sueño al subir la Alcazaba, sabes que con la hazaña de su mujer, también ha visto cumplido otro de sus sueños. Está rebosante de felicidad. Seguro que te diste cuenta.
Respecto a mí, ¡envidia me das con esas vistas que tienes!. Por un lado, el ocio y el disfrute de gente que surca tus laderas haciéndote cosquillas. Por el otro, las confidencialidades y secretos que os contáis entre el Mulhacén, la Alcazaba y tú. Decirte que me siento un privilegiado por poder haberos visto a los tres desde los ojos de cada uno de vosotros. ¿Con cuál me quedo? Sinceramente, me es imposible elegir a uno. Quizás, y aunque parezca que así contesto lo políticamente correcto, me quedo con los tres. El primero fue el Mulhacén, que es el más grande, también fue la primera vez que dormía en un refugio de montaña, la Caldera, y esa experiencia es inolvidable. El año pasado fue el turno de la 'pequeña', la inaccesible Alcazaba, la más lejana. También fue la primera vez que hacía noche en una tienda de campaña en plena sierra, y también fue una experiencia increíble. Creo que no hay lugar más bonito desde el que se puedan contemplar las estrellas que desde siete lagunas. Y destaco sobretodo el amanecer visto desde la loma de culo de perro.
Y ahora tú, Veleta, el mas visto, el mas presumido, el mas famoso, el mas glamuroso, todo el camino mirándote y tú dejándote mirar, acortando la distancia pasito a pasito, con los crampones desde el principio, haciéndote desear cada vez más, atrayéndonos cada vez más. Me impresionó el tajo que tienes en plena cumbre y que, en cierto modo, te da nombre. ¡Y cuánta nieve! En esta ocasión, y por ser tú, el dormir ha sido mas placentero. También me quedo con la experiencia de pasar un fin de semana en Monachil con Pachilofeos al completo, además de Mari y Ale. Y cómo no, digno de mención, el puchero que cenamos el sábado para celebrar lo magníficamente bien que fue la expedición. Eso forma parte de la vivencia y siempre quedará en el recuerdo del fin de semana en el que te hice cumbre, Veleta.

Ha sido un verdadero placer. Nos volveremos a ver.


¡Enhorabuena a todos! Animáos y escribid una carta, una crónica, un artículo, unas líneas, lo que sea. Que cada uno cuente un poco 'o un mucho', de su experiencia.