lunes, 22 de enero de 2018

Cima de los Pinos



Crónica de la jornada de montañismo "Cima de los Pinos".


Le tenía ganas a la Sierra de los Pinos, se puede decir que “ la espinita estaba clavada”. La última vez tuvimos que realizar un regreso de la travesía tras pasar el ventana por la lesión de un compañero. Después de varios fines de semana con mal tiempo, parece que este se ha dado de gran calidad para realizar la jornada.

Pachilofeos ataca por primera vez la Cima de los Pinos (1436 msnm), situada en la extremo más occidental de la Sierra de los Pinos, en el P.N. de Sierra de Grazalema. Recorrido, con muchos cambios de parajes, de 5.6 km lineal de ida y casi 800 metros de desnivel. 

Acompañado por José Antonio, Noemi y Laura, que pertenecen a Protección Civil y querían experimentar el deporte de la montaña. Noemi ya había participado con nosotros y además es socia de Pachilofeos desde el pasado diciembre. 

Se puede decir que se realizó una jornada de manual, temperatura perfecta y grandes parajes visuales. El día nos ha dado la oportunidad de ver todo el Estrecho de Gibraltar e incluso distinguir los montes de África, tras el mar de nubes que invadía toda la Bahía de Cádiz. 

Juan Lu.
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Una bonita experiencia sin duda junto a grandes personas que sin ellas no podría haberlo conseguido. El hecho de poder subir y llegar a la cima te hace sentir que eres capaz de todo con la ayuda y el apoyo de tus compañeros.

Un recuerdo más para guardar en el cajón, el sonido de la naturaleza, el aire fresco, disfrutar de cada paso y esas vistas… Conocer otro rinconcito de nuestra Andalucía que no tiene desperdicio alguno.

Una gran satisfacción personal y vivencia que sin duda me gustaría volver a repetir y una gran experiencia que cualquier amante de la Naturaleza disfrutaría sin duda.

La fauna y la flora, eso que normalmente vemos en nuestros parques y estamos tan acostumbrados, podemos disfrutar en su estado puro, desde un prado lleno de retamas, veredas de grandes rocas calcáreas, frondosos matorrales, a un encinar con una repoblación de pinsapos. Vacas, cabras, ovejas pastando… El aire fresco, el sonido de la naturaleza… allí el hombre no es el dueño de nada, nuestra misión es no dejar huella.  

Tal y como dice nuestro mentor, sin esfuerzo no hay satisfacción. En esas 5 palabras se puede resumir perfectamente mi experiencia, tal y como la vida misma.

Una bonita experiencia en grupo, compartiendo, apoyando, aconsejando, disfrutando y ayudando pero a la vez, una experiencia en solitario, mi mente y yo, mi cuerpo y yo, voluntad y esfuerzo, un fin, un objetivo.

A medida que iba avanzando, había momentos eternos, difíciles, muy duros, en los que dices, yo puedo sola, yo sigo… pero llega un momento en el que te paras y bloqueas, te entra mareo o fatiga, dices que no puedes más, que lo quieres dejar sin más ¿para qué pasarlo mal por gusto? ¿Acaso no estaría mejor tomándome unas cañas? Pero entonces respirar, echas la mirada hacia atrás y ves todo lo que has conseguido, y satisfecha de tu trabajo y esfuerzo, miras hacia arriba y ves lo que aún te queda por conseguir, y piensas, en todos esos logros que has alcanzado en tu vida, ¿cuántos de ellos los has conseguido sin esforzarte? Así que pides ayuda, entiendes que tienes que parar, ir a tu ritmo y no seguir el de nadie, aprendes a respirar y escuchar a tu cuerpo, ser consciente de lo que está en tu mano y lo que no, de esa manera si puedes, tomándote tu tiempo, porque no es cuestión de llegar a la cima lo antes posible, como una carrera, sino cuestión de llegar disfrutando el camino, visualizando el paisaje y sintiendo el aire puro ¿y qué es la vida sino?

Entonces, llegas arriba y te tomas tu tiempo para disfrutar de aquello que has conseguido sola, dirigiendo a tu mente y como no, con ellos, con tus compañeros, con su apoyo y ayuda.

Espero poder llevarme esa lección a mi vida diaria, ser capaz en esas cuestas arriba de pararme, respirar y poder decirme a mí misma que puedo conseguir lo que me propongo y pedir ayuda cuando sea necesario.

Una bonita experiencia sin duda junto a grandes personas que sin ellas no podría haberlo conseguido. El hecho de poder subir y llegar a la cima te hace sentir que eres capaz de todo con la ayuda y el apoyo de tus compañeros.

Un recuerdo más para guardar en el cajón, el sonido de la naturaleza, el aire fresco, disfrutar de cada paso y esas vistas… Conocer otro rinconcito de nuestra Andalucía que no tiene desperdicio alguno.

Una gran satisfacción personal y vivencia que sin duda me gustaría volver a repetir. 


José Antonio y Laura Canca