domingo, 28 de noviembre de 2010

El Colofón de un día nefasto



El Indio. Colofón a un día nefasto.

Tras el varapalo de La Maroma, nos vamos de vuelta a casa, al menos en principio. Durante el camino decidiríamos si podíamos intentar subir el Peñón de los Enamorados, la famosa cara de Indio que se ve perfectamente viniendo desde Granada a Sevilla, a la altura de Antequera. Primero paramos a tomarnos una cerveza y asimilar el tremendo mazazo que había supuesto La Maroma. No podíamos quedarnos con las ganas de hacer algo, por lo que finalmente quedamos en comer a los pies de la montaña e iniciar la subida.

Llegamos a la montaña, serían en torno a las 2 o 3 del mediodía. Buscamos el lugar por el que acceder con el coche, algún camino y vimos un coche en un campo. Fuimos hasta allí, a lo lejos veíamos dos personas que bajaban de la montaña en dirección al coche. Los esperamos para preguntarle. Lo que vendrían pensando estos dos lugareños estaba claro... el Chicomóvil aparcado de manera que parecía que obstaculizaba la salida del otro coche, nosotros 4 tíos y ellos 2. Cuando se acercaron, uno de ellos tenía una segueta en la mano, lógico y normal. Venían de coger espárragos.

Les preguntamos por dónde podíamos iniciar la subida y las indicaciones no fueron nada claras. Tan poco claras que tras comer por allí, al otro lado de un río que cruzamos por un puente a pié y coger el coche para buscar el lugar que nos habían indicado, ninguno sabíamos a ciencia cierta a qué lugar se referían.

Habló de una estación de tren, pero por allí no veíamos nada que se viera que fuera una estación.

Finalmente parece que encontramos el lugar, el coche estaba bien aparcado y el lugar para iniciar la subida era el correcto. Nos preparamos, nos pusimos las botas,cogimos el material necesario, hicimos la foto de rigor e iniciamos la marcha.

Y aquí el acabose. El río, con un caudal importante y una anchura de unos 6 metros estaba junto delante de nuestras narices y no había forma de pasarlo. Caras de incredulidad, no nos lo podíamos creer. Anduvimos para un lado y para otro.. y el puente mas cercano estaba dónde habíamos almorzado, por lo que teníamos que volver a coger el Chicomóvil.

Estaba claro que este día 21 de febrero no estaba para nosotros. Algo, alguien, lo que sea, nos estaba diciendo que ese día no podíamos o no debíamos subir, que no estaba para nosotros. Que no, que no y que no.



Llegó la rendición, nos vamos a casa. Llegamos a Sevilla y quedamos con Curtis para contarle cómo había ido todo. No se lo podía creer. De las doce horas que pasaron desde que iniciamos la salida, nos llevamos ocho metidos en el coche. Un palizón tremendo.


Yo, particularmente, me quedo con lo bueno, la experiencia vivida, la madurez de tomar una decisión tan difícil (y a la vez tan fácil) de tenernos que volver, y un aprendizaje que ya se sabía en la teoría, pero que ha quedado demostrado en la práctica, refiriéndome al Peñón de los Enamorados, que no se puede hacer una montaña sin haberla preparado antes. Mohicano ha descubierto que el lugar por el que teníamos que iniciar la subida era por un cortijo que tenía una seña de 'prohibido el paso' y 'propiedad privada'.
¡Pero sí había hasta gallinas por allí sueltas!, ¿cómo íbamos a pensar que...? Bueno, no estaba para nosotros y ya está. También ha comprobado que del camino forestal de La Maroma, aún nos quedaba la mitad, es decir, la misma distancia de la que habíamos recorrido,... la muerte a pellizcos, vamos.

Ahora a desconectar al menos un par de semanas y pensar en que hay que hacer algo antes de Almanzor, para la que aún queda, pero cada vez menos.




Chico Almodovar.